Un logo no es un adorno, es un símbolo de tu calidad.
Debe ser memorable, distintivo y ante todo, simple. Si no puede dibujarse de memoria en pocos trazos y funcionar en cualquier escala, no es tu marca: es una ilustración.
Construyamos una identidad trascendente, que se grabe en la mente y haga imposible confundirte con el resto.